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A 50 años de las 84 horas de Nürburgring:
Autonexo

A 50 años de las 84 horas de Nürburgring: "El Torino es el mejor trofeo que puedo tener"

"Chacho" Franco fue el piloto que cruzó la línea de meta después de tres días y medio de carrera.

Por: Alvaro Michelli

Oscar Mauricio Franco, o simplemente "Cacho" Franco, es uno de los héroes en la hazaña de la Misión Argentina en las 84 horas de Nürburgring de 1969.

Él se encargó de llevar hacia la bandera a cuadros al único Torino sobreviviente.

Fangio le pide a Francoq que vaya tranquilo.

Fangio le pide a Francoq que vaya tranquilo.

Se cumplen 50 años de aquella gesta que será imborrable para la historia de la industria automotriz argentina. Gracias a la idea de Juan Manuel Fangio y el trabajo de Oreste Berta, tres Torino nacionales fueron a competir a Nürburgring, en una carrera que duró tres días y medio.

Al Torino número 3, que fue el único que completó el total de vueltas, lo condujeron Eduardo Copello, Larry Larreta y Cacho Franco, quien estuvo a punto de no ir porque en principio era suplente: “Me tomé el atrevimiento de hablar con Juan Manuel para decirle que no iba a ir”, recordó en una entrevista con el programa Largaron por AM 810.

Es que en ese tiempo estaba peleando el campeonato de Turismo Carretera. Iba tercero detrás de Gastón Perkins y Dante Emiliozzi, quien punteaba el certamen. Como Perkins estaba en la nómina del Torino N°2, Franco pensó en quedarse en Argentina para descontarle a Emiliozzi en la lucha por el título.

Mirá, hermanito, que vas a perder la oportunidad de tu vida”, le dijo Fangio a Cacho Franco. Y esa oportunidad volvió a aparecer. Se corría la Carrera de los Cóndores y Juan Manuel Bordeu, que iba a correr en el N°3, sufrió un accidente grave que lo dejó sin chances de viajar. Al día siguiente, el quíntuple campeón de Fórmula 1 llamó por teléfono para que sea piloto oficial titular ante la ausencia de Bourdais. Aceptó y la historia empezó a escribirse.

“Estuvimos casi un mes. No podíamos defraudar a nuestro padrino Juan Manuel Fangio. Teníamos a una responsabilidad de hacer las cosas muy bien. Fangio nos enseñó a cómo memorizar las curvas con su sistema. Nos fuimos corrigiendo entre todos”, detalló Franco..

Juan Manuel me dejó la vivencia y el saber que podes tocar a una persona que habla de acuerdo a sus conocimientos y su experiencia, sin puntualizar que fue un quíntuple campeón de mundo”, expresó Franco describiendo la sencillez de Fangio, a quien le abrían todas las puertas en Alemania. Por entonces, el Chueco era embajador de Mecerdes-Benz en Argentina.

Para hacer el reconocimiento del circuito, conocido como el Infierno Verde, un trazado de 23 kilómetros de extensión y 176 curvas, alquilaron dos autos de calle. Uno de ellos duró dos horas porque volcó y el otro se quedó sin gomas rápidamente.

Intentaron girar con un auto muleto y “también se hizo bolsa”, detalló Franco. Sacaron el Torino N°1 y también se pegaron “una piña”. Franco recuerda que “los mecánicos lo recuperaron sino se corría con el N°2 y el N°3, lo llamaron banana porque ese Torino iba torcido”.

Como esto demostraba la adversidad del circuito, Fangio se puso al volante y empezó el ejercicio de memorización de las curvas. Cada piloto tenía que memorizar un tramo de 2 kilómetros en cada vuelta que daban. Así, en la siguiente continuaba otro piloto diciendo el recorrido. Fue algo que lograron entre todos.

De no ser por una rotura en el caño de escape, el Torino N°3 se llevaba la victoria. Es que fueron penalizados porque excedía el límite de sonoridad de 90 decibeles. Solucionaron el problema, pero se volvió a romper. Fangio consiguió un silenciador a medida. No había que perder tiempo.

Entonces Franco subió en el tramo final con los repuestos. Escondió todo debajo de su ropa. Los veedores no lo vieron. A la vera del camino, con alambre y amianto, consiguió reparar la falla y terminar la carrera.

No les tocó ganar porque así son las carreras, pero como dice Cacho Franco: “el Torino es el mejor trofeo que yo puedo tener”. Y sin dudas que es así, es el motor de sus sentimientos, de su corazón.

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  • Torino
  • Misión Argentina

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