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ARA San Juan: imputaron a tres jefes de la Armada

"Son los primeros tres" convocados a indagatoria y "no se descarta llamar a más en los próximos días", confiaron desde el juzgado que investiga el hundimiento del submarino.

Jefes de la Armada imputados por el hundimiento del submarino ARA San Juan.

Jefes de la Armada imputados por el hundimiento del submarino ARA San Juan.

La jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez imputó a tres oficiales de la Armada en la causa por el hundimiento del submarino ARA San Juan, en una resolución que adoptó el viernes y se dio a conocer recién hoy.

Se trata del jefe de Logística, capitán de Corbeta, Jorge Sulia; el jefe de Operaciones, capitán de Fragata Hugo Miguel Correa y jefe de estado mayor del Comando de la fuerza Submarinos, capitán de Navío, Héctor Aníbal Alonso.

"Están llamados a indagatoria porque se presupone que han cometido algún delito", confirmaron fuentes del juzgado a la agencia Télam.

Las indagatorias fueron fijadas para los días 22, 23 y 24 de octubre próximos.

Una de las últimas imágenes del San Juan, en Ushuaia.

El hallazgo de los restos del ARA San Juan a 907 metros de profundidad sobre el lecho marino produjo un fuerte impacto a nivel nacional e internacional en los primeros minutos del sábado 17 de noviembre, dos días después de que se cumpliera el primer aniversario de la desaparición del submarino y sus 44 tripulantes en el Atlántico Sur.

El buque clase TR-1700 de la Armada Argentina, de 66 metros de largo, fue localizado completamente deformado e implosionado a 460 kilómetros al este de las costas de Chubut, tras un proceso de búsqueda que se extendió a lo largo de un año y que contó con el apoyo de las marinas de cerca de 20 países desde que se reportara la última comunicación.

El San Juan perdió contacto a las 7.19 del 15 de noviembre de 2017, ocho horas después de que su jefe de operaciones informara sobre un principio de incendio en el tanque de baterías número 3, provocado presuntamente por el ingreso de agua por el sistema de ventilación mientras navegaba en medio de un fuerte temporal, en el marco de una patrulla de mar para tratar de identificar pesqueros ilegales.

Dos días después del primer aniversario de la desaparición, los restos de la embarcación fueron encontrados por el buque noruego Seabed Constructor, perteneciente a Ocean Infinity, una firma estadounidense especializada en rescates y exploraciones subacuáticas, contratada por el gobierno nacional para llevar adelante la búsqueda con dispositivos capaces de operar en profundidades de hasta 6.000 metros.

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La localización se produjo en un área muy próxima al lugar en que se había registrado el último contacto y al sitio en el que la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares reportara durante los primeros días de búsqueda un "evento anómalo, singular, corto, violento, y no nuclear, consistente con una explosión".

El hallazgo fue comunicado en los primeros minutos del sábado 17 de noviembre por parte de la Armada a las autoridades nacionales, y también a los familiares, muchos de los cuales se encontraban en la ciudad de Mar del Plata, convocados días antes desde todo el país para un homenaje a los submarinistas que había encabezado el Presidente Mauricio Macri en la Base Naval de la localidad balnearia, asiento natural del San Juan.

Una de las primeras imágenes del ARA San Juan en la profundidad del mar.

La Armada y el Ministerio de Defensa informaron oficialmente que el casco resistente del buque hundido se encontraba "en una sola pieza", "totalmente deformado, colapsado e implosionado" y sin "aberturas de consideración", con partes de la hélice enterradas y restos de tuberías, cadenas y pedazos de chapas desperdigados en un radio de 80 metros.

Estos indicios reforzaron la hipótesis de que el buque sufrió una "implosión cercana al fondo", producto de la presión a una profundidad superior a los 900 metros.

Si bien resta determinar las causas del hundimiento, el estado del casco refutó numerosas versiones que especulaban con situaciones como un ataque con misiles por parte de una fuerza extranjera, y que se sumaban a cientos de noticias falsas sobre supuestos hallazgos, difundidas especialmente en los días iniciales de la búsqueda.

Durante el operativo para dar con el buque, los familiares de los marinos realizaron marchas, petitorios y un acampe de más de 50 días en Plaza de Mayo. La aparición reforzó a su vez para todos ellos el reclamo por verdad y justicia.

Marcó además el fin de un operativo de búsqueda sin precedentes, en el que participaron más de 4.000 hombres y mujeres.

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