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Protón Mujeres en la ciencia

Tres mujeres que cambiaron la forma en la que entendemos el universo

Desde las distancia de las estrellas a la Tierra, pasando por su composición hasta las bases de la materia oscura; acá damos a conocer los aportes de tres grandes científicas y sus vidas.

Tres mujeres que cambiaron la forma en la que entendemos el universo

Tres mujeres que cambiaron la forma en la que entendemos el universo

Por: Florencia Luna

Las mujeres hemos ganado muchos espacios en el medio científico. En Argentina el 52% de los investigadores científicos son mujeres, en contraste con el 30% que se observa a nivel mundial. Sin embargo, aún hoy en día siguen existiendo obstáculos para acceder a cargos jerárquicos, desigualdad salarial, estereotipos asociados a la inteligencia a muy temprana edad y poco reconocimiento. En esta nota vamos a rememorar a tres astrónomas que hicieron importantes aportes para el avance del conocimiento científico.

Henrietta Swan Leavitt 

Fue una astrónoma del Observatorio del Harvard College que formó parte de un grupo extraordinario de mujeres conocidas como las computadoras de Harvard. Su trabajo consistía en clasificar estrellas usando imágenes fotográficas. En esa época las mujeres no tenían permitido usar los telescopios, pero el director del observatorio —el también astrónomo Edward Charles Pickering— contrataba mujeres dado que el sueldo era considerablemente menor que el necesario para contratar a hombres. Como si no fuera suficiente la brecha salarial, en aquel entonces la comunidad científica las llamaba despectivamente el "Harén de Pickering".

Leavitt estudió las estrellas que se volvían más brillantes y tenues con el tiempo, y descubrió en 1908 un patrón conocido como la Ley de Leavitt: una estrella que tarda más en pulsar es intrínsecamente más brillante que una que pulsa rápidamente, lo que significa que al medir cuánto se atenúa el brillo de una estrella por la distancia se puede conocer la distancia de la estrella a la tierra. Este descubrimiento permitió a científicos como Edwin Hubble calcular las distancias entre las estrellas y, a su vez, proporcionó la información necesaria para medir la galaxia; lo que llevó al entendimiento del universo como algo mucho más grande de lo que se creía.

Cecilia Payne-Gaposchkin

Fue astrónoma, astrofísica y la primera persona en obtener un doctorado en astronomía en el Radcliffe College (actualmente parte de Harvard). A principios de 1920 usó los conocimientos más recientes sobre física cuántica para llegar a la idea de que todas las estrellas están hechas principalmente de hidrógeno y gas helio, sobre lo que escribió en su tesis de doctorado. Hasta ese momento nadie sabía de qué estaban formadas pero se pensaba que por compuestos similares a los de la Tierra. Su descubrimiento iba en contra del consenso científico de la época, por lo que el astrónomo Henry Norris Russell trató de disuadirla de su conclusión. Sin embargo, unos pocos años después otros trabajos probarían que Payne-Gaposchkin tenía razón y su trabajo fue descrito como "la tesis doctoral más brillante jamás escrita en astronomía"

Payne-Gaposchkin permaneció científicamente activa durante toda su vida, pasando toda su carrera académica en Harvard. Cuando comenzó, a las mujeres se les prohibía convertirse en profesoras en Harvard, por lo que pasó años haciendo trabajos de investigación menos prestigiosos y mal pagos. Cuando en 1954 el astrónomo y astrofísico Donald Menzel se convirtió en Director del Observatorio del Harvard College, trató de mejorar su nombramiento, y en 1956 se convirtió en la primera mujer en ser ascendida a profesora titular de la facultad de la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard. Más tarde se convertiría en la primera mujer en dirigir un departamento en Harvard —el de astronomía—.

La carrera de Payne marcó un punto de inflexión tanto en el Harvard College Observatory, que a partir de entonces empezó a ofrecer más oportunidades a mujeres, como en muchas científicas, sus aportes a la comunidad científica en gran parte dominada por hombres fue de gran inspiración.

"La recompensa del científico joven es la emoción de ser la primera persona en la historia del mundo que ve o entiende algo algo. Nada se puede comparar con esa experiencia… La recompensa del científico viejo es la sensación de haber visto cómo un vago bosquejo se convertía en un paisaje majestuoso".

Vera Rubin

Desde muy chica Rubin mostró un gran interés en las estrellas y exploraba el cielo desde su habitación con un telescopio que construyó con la ayuda de su padre, quien era ingeniero eléctrico y solía acompañarla a reuniones de astrónomos aficionados. En 1948 se recibió de astrónoma en la Universidad de Vassar y quiso continuar sus estudios en la Universidad de Princeton pero allí no se les permitía a las mujeres a acceder a estudios de posgrado (política que continuó hasta 1975). En cambio logró ingresar en la Universidad de Cornell, donde obtuvo su Máster en Física, y posteriormente en la Universidad de Georgetown, donde se doctoró; todo mientras también se dedicaba a ser madre

Rubin estudió las curvas de rotación de las galaxias y fue la primera mujer que utilizó el telescopio del Observatorio Palomar de forma legal. Noto que todas las galaxias giraban demasiado rápido, como si algo más masivo pero completamente invisible las mantenía juntas, lo que la llevó a descubrir que cada galaxia estaba rodeada por un gran halo de materia oscura invisible, solo detectable por el efecto gravitacional que produce

Aunque todavía se desconoce de qué está formada la materia oscura, el trabajo de Rubin fue la base para futuras investigaciones de sus efectos y crucial en el modelo cosmológico actual. Además, pasó su vida abogando por las mujeres en la ciencia y fue mentora de muchas astrónomas que también hicieron grandes contribuciones.

En esta nota:
  • Mujeres en la ciencia
  • Astronomía
  • Materia Oscura

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