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Cine y Series El secreto del abismo

Análisis | Amenaza en lo Profundo es una copia de muchas cosas

La nueva película de Kristen Stewart no tiene vampiros, pero sí u extraño monstruo de las profundidades. 

Bajo del mar, bajo del mar…(20th Century Studios)

Bajo del mar, bajo del mar… | 20th Century Studios

Por: Jessica Blady

Kristen Stewart sigue tratando de alejarse de su imagen young adult vampírica, probando suerte con diferentes proyectos y géneros. Manteniendo un perfil bastante independiente y alguna que otra franquicia fallida como “Ángeles de Charlie” (Charlie's Angels, 2019), la joven actriz ahora se sumerge (literalmente) en la ciencia ficción terrorífica de “Amenaza en lo Profundo” (Underwater, 2020), un drama aventurero con muy buenos climas, pero pocas ideas detrás de su historia.

William Eubank no tiene muchos títulos en su haber como realizador, pero sí una vasta experiencia como director de fotografía. De ahí, que las atmósferas que recrea junto a su DP Bojan Bazelli sean de lo mejor de la película, una que toma nota de demasiados clásicos del género, pero no se preocupa en dar muchas explicaciones sobre lo que sucede en la pantalla. Brian Duffield y Adam Cozad -guionistas de cosas como “Insurgente” (Insurgent, 2015) y “La Leyenda de Tarzán” (The Legend of Tarzan, 2016)- nos trasladan a las profundidades del Océano Pacífico, más específicamente unos 11 kilómetros dentro de la Fosa de las Marianas, donde las industrias Tian se encargan de perforar en busca de recursos.

Norah Price (Stewart) ya perdió la noción de cuánto tiempo lleva trabajando en la estación minera Kepler, pero la ingeniera mecánica no tiene mucho margen para pensar cuando un tremendo terremoto golpea las instalaciones, creando daños irreparables en la estructura. Con la presión y el agua como sus peores enemigos, Norah intenta buscar refugio y a otros sobrevivientes. Pronto se cruza con Rodrigo (Mamoudou Athie), Emily (Jessica Henwick), Paul (T.J. Miller), Liam (John Gallagher Jr.) y el capitán Lucien (Vincent Cassel), tratando de encontrar una salida después de descubrir que ya no quedan capsulas de escape para llegar a la superficie.

La única solución que les queda a estos seis sobrevivientes es salir de la estación y arriesgarse con sus trajes presurizados a caminar más de un kilómetro por el lecho del océano hasta llegar a la próxima estación, la Roebuck. La idea no cae tan bien dentro del grupo asustado, pero no tienen demasiadas opciones, y antes de perecer bajo los escombros de la Kepler, mejor arriesgarse a los peligros que puedan aparecen en estas oscuras y profundísimas aguas. Lo que los muchachos no saben es que no están tan solos, y que allá afuera se esconde una amenaza casi inimaginable.

La calma antes de la tempestad

Como marca el ritmo de este tipo de relatos, no todos los protagonistas van a llegar vivitos y coleando hasta el final. Y claro, en el camino, van a sufrir muertes horrorosas, cortesía de una criatura (o criaturas) que nadie puede explicar. Ni siquiera los guionistas, demasiado concentrados en el “¿cómo?” y olvidándose del “¿qué?”. De esta manera, y después de un gran comienzo plagado de drama, acción y cine catástrofe que no da respiro, “Amenaza en lo Profundo” cae en todos los lugares comunes convirtiéndose en “Alien bajo el agua”.

El clásico de Ridley Scott no es el único ‘homenajeado’ por Eubank, que toma prestados elementos de aquí y de allá para llevar adelante esta historia cargada de tensión a cada paso, pero no mucho más. La idea es que estos sobrevivientes lleguen a buen puerto atravesando todos los peligros que se cruzan en su odisea, pero poco y nada hacen al respecto para entender (y hacernos entender) qué son estas extrañas criaturas o cómo combatirlas para tener una mínima posibilidad.

Todo lo que baja tiene que subir

No es necesario que todas las respuestas a estas incógnitas estén contempladas en el argumento (para eso existen las secuelas, ¿no?), pero la película deja demasiadas preguntas flotando en la superficie, dudas esenciales para que la trama tenga más peso y nosotros, como espectadores, podamos relacionarnos un poco más con estos héroes. Lamentablemente, “Amenaza en lo Profundo” no puede satisfacer ni al público menos exigente, aunque de entrada parezca lo contrario.

Esas primeras secuencias plagadas de caos y destrucción son la mejor herramienta de Eubank para engancharnos -a pesar de las reminiscencias de “El Secreto del Abismo” (The Abyss, 1989)-. En esos momentos la historia todavía tiene potencial, pero con el correr del tiempo se hace más evidente la falta de una idea concreta y los deseos de sumergirnos en una vacua espectacularidad que nos lleva hacia un final demasiado previsible. Su película de “monstruos” tiene demasiados antecedentes (Cloverfield, Godzilla, las ya mencionadas) que salieron mejor paradas y en la comparación, a “Amenaza en lo Profundo” sólo le queda perder.

Sobre llovido, mojado

Puntos a favor para las actuaciones y un grupo de personajes que, desde el vamos, no nos resultan tediosos ni improvisados (salvo T.J. Miller que no puede dejar de hacer de T.J. Miller), y algunas escenas escalofriantes. Lo demás se diluye en un mar de muertes espeluznantes pero, como dicen, en el fondo del mar nadie puede escuchar tus gritos.   

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  • amenaza en lo profundo

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